Caracas. – El diputado a la Asamblea Nacional y director ejecutivo de la Asociación Civil Misericordiane, abogado Doily Hernández Marín, expresó su satisfacción y optimismo ante la elección del cardenal Robert Prevost Martínez como nuevo pontífice de la Iglesia Católica, bajo el nombre de León XIV.
Hernández calificó al nuevo papa como un «portador de paz», destacando su vocación por el diálogo y su capacidad para construir puentes que conduzcan a una verdadera civilización del amor, así como al fin de los conflictos globales.
«Su Santidad León XIV, con quien he tenido la oportunidad de conversar en El Vaticano tras su nombramiento como presidente de la Comisión Pontificia para América Latina y prefecto del Dicasterio para los Obispos, ha demostrado siempre una profunda disposición para acercar la Iglesia a los más necesitados, fomentando especialmente la participación activa de los laicos», aseguró Hernández.
El diputado venezolano añadió que durante sus encuentros con el entonces cardenal Prevost, pudieron intercambiar reflexiones sobre los principales desafíos del continente americano, evidenciando así un interés genuino y permanente del ahora papa en las realidades latinoamericanas.
En la misa celebrada este viernes 9 de mayo en la Capilla Sixtina, León XIV reafirmó públicamente su compromiso de continuar y profundizar las reformas iniciadas por el papa Francisco. Durante la ceremonia junto a los cardenales, el nuevo pontífice enfatizó que la Iglesia pertenece «a todos, todos, todos», enviando un mensaje inequívoco de inclusión, cercanía y apertura hacia todos los fieles.
Asimismo, Hernández señaló que será León XIV quien llevará adelante las canonizaciones de los beatos venezolanos José Gregorio Hernández y Madre Carmen Rendiles. «Su Santidad siempre ha demostrado especial atención hacia nuestro país. Estoy plenamente convencido de que el papa León XIV desempeñará un rol clave para que Venezuela continúe avanzando en la consolidación de la paz», destacó Hernández.
Con estos primeros gestos y mensajes, León XIV abre una etapa esperanzadora en la que la Iglesia Católica reafirma su compromiso social y su deseo de fortalecer el diálogo, la justicia y la reconciliación en Venezuela y el mundo.





