Ciudad del Vaticano, 26 de junio de 2025. En un gesto de profunda cercanía y consuelo, el papa León XIV dirigió este miércoles un emotivo mensaje a las comunidades cristianas del Medio Oriente, en particular a los católicos que han sufrido en carne propia los embates de la violencia y la persecución. Desde el Aula Pablo VI, durante la audiencia general, el pontífice recordó con dolor el reciente atentado contra la iglesia de Mar Elías en Damasco, perpetrado el pasado 22 de junio.
“Estoy cercano a ustedes. Toda la Iglesia estará con ustedes”, proclamó con voz firme y mirada compasiva. Las palabras del Papa resonaron como un bálsamo espiritual entre quienes han visto su fe puesta a prueba por el terror.
León XIV calificó el ataque como un “acto terrorista”, que no solo quebranta la vida de los fieles, sino que también hiere el tejido espiritual de toda la región. Lamentó la persistente inestabilidad en Siria, país que aún no logra salir del espiral de conflicto tras más de una década de guerra, y denunció que las comunidades cristianas siguen siendo blanco de agresiones.
“Siria continúa siendo una tierra frágil, desgarrada por años de guerra y por la indiferencia de muchos”, dijo. “No podemos permitir que el miedo silencie la esperanza”.
Además de su mensaje de aliento, el papa León XIV lanzó un llamado urgente a la comunidad internacional: instó a los gobiernos, organismos multilaterales y a los pueblos del mundo a no abandonar Siria en este momento crítico. “Les pido que no se alejen de ese país y que hagan todo lo posible por apoyar el camino hacia la reconciliación”, exhortó con vehemencia.
Este pronunciamiento se inscribe en la línea pastoral de León XIV, caracterizada por una visión profética de la diplomacia eclesial, centrada en el diálogo, la solidaridad y la defensa de los más vulnerables. Su compromiso con la paz en Medio Oriente —especialmente en contextos como el actual, marcado por el recrudecimiento de tensiones entre Israel e Irán— reafirma el papel de la Iglesia como puente de reconciliación y esperanza.
Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha insistido en que la misión de la Iglesia no puede limitarse a los templos. Debe estar presente allí donde la humanidad sufre, especialmente en las periferias existenciales y geográficas del mundo. Su mensaje de hoy, dirigido a los cristianos de Siria, es un claro recordatorio de que la fe no abandona a los suyos, ni siquiera en la noche más oscura.





