El papa León XIV inaugura su pontificado con un llamado global a la paz y la unidad

Ciudad del Vaticano. – En una emotiva ceremonia celebrada el pasado 18 de mayo en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV dio inicio oficial a su pontificado con una misa solemne en la que más de 200.000 peregrinos se reunieron para acompañarlo. Junto a ellos, líderes religiosos y políticos de todo el mundo dieron testimonio de un momento histórico cargado de esperanza, unidad y renovación espiritual.

Entre los asistentes destacaron el vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, así como representantes de iglesias cristianas orientales, anglicanos, ortodoxos, evangélicos y delegaciones de religiones no cristianas, incluyendo judíos, musulmanes, hindúes, budistas, zoroastrianos y otras tradiciones espirituales.

La ceremonia fue mucho más que un rito litúrgico: fue una proclamación de paz y fraternidad dirigida a un mundo herido por el conflicto, la pobreza y la indiferencia.

“Una oveja sin su pastor”

En uno de los momentos más personales de su homilía, el papa León XIV compartió con los fieles que, en las semanas posteriores a la muerte del papa Francisco, se sintió como “una oveja sin su pastor”. Sin embargo, aseguró que la última bendición recibida de su predecesor lo llenó de fuerza, fe y esperanza: “El Señor nunca abandona a su pueblo. Aun en el dolor, Él camina con nosotros”.

La unidad como camino evangélico

León XIV enfatizó que su pontificado estará guiado por el amor y la unidad, recordando que fueron los valores centrales del Evangelio predicado por Jesús. “El Hijo del Señor puso su confianza en que sus discípulos mostrarían al mundo el abrazo y el amor incondicional de Dios”, afirmó.

En ese espíritu, subrayó la necesidad urgente de que la Iglesia y el mundo se conviertan en instrumentos de comunión:

“Vivimos en una realidad marcada por la discordia, la guerra, el hambre, el odio y la desesperanza. En un mundo que explota la tierra y margina a los pobres, queremos ser ese pequeño signo de unidad, comunión y fraternidad.”

El papa extendió su llamado a todos, dentro y fuera de la Iglesia, a construir un mundo nuevo desde la fe y el encuentro:

“Queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡Mira a Cristo! Acércate a Él. Acoge sus palabras que enseñan y consuelan. Escucha su oferta de amor y únete a su familia. Con Cristo nos uniremos. Este es el camino que debemos recorrer juntos: no sólo los católicos, sino también nuestros hermanos de otras iglesias, quienes siguen otras religiones, y todos los hombres y mujeres de buena voluntad que buscan a Dios o que luchan por un mundo más justo.”

Una última lección: el amor que une sin borrar

Cerrando su homilía, el papa León XIV ofreció una profunda reflexión sobre el amor cristiano como base de una unidad auténtica:

Somos llamados por Dios a ofrecer nuestro amor a todos, sin excepción. A construir una unidad que no elimine nuestras diferencias, sino que las reconcilie. Una unidad que una nuestras historias personales, nuestras culturas, nuestras sociedades, nuestras religiones. Una unidad que no teme la diversidad, sino que la abraza como riqueza.”

Con estas palabras, el nuevo pontífice delineó lo que promete ser una etapa pastoral marcada por el diálogo interreligioso, la inclusión y la defensa de la paz global, recogiendo el legado del papa Francisco y llevándolo con convicción al corazón de los desafíos actuales.

Comparte este artículo:
Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Email