Ciudad del Vaticano, 16 de junio de 2025. Durante la misa dominical celebrada en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV elevó una sentida oración por las víctimas de la brutal masacre perpetrada en el estado de Benue, Nigeria, donde al menos 200 personas perdieron la vida entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de junio en la localidad rural de Yelwata.
Con visible consternación, el pontífice expresó su profundo dolor ante los hechos y exhortó a la comunidad internacional a no permanecer indiferente. “Rezo por las víctimas de esta terrible masacre”, declaró desde el altar. A su vez, hizo un llamado urgente a favor de la seguridad, la justicia y la paz en esa región golpeada por una espiral de violencia prolongada, especialmente en lo que respecta a las comunidades cristianas rurales, que —en palabras del papa— “están siendo golpeadas por una violencia cruel e injustificada”.
El ataque, calificado por diversas organizaciones humanitarias como uno de los más letales de los últimos años en esa región africana, ha generado una ola de indignación internacional. Diversas voces del ámbito religioso y civil han instado al gobierno nigeriano a asumir su responsabilidad y garantizar la protección de la población civil, así como llevar ante la justicia a los responsables de estos actos atroces.
En su intervención, el papa León XIV también recordó con pesar al padre Luke Jumu, sacerdote que falleció recientemente durante un bombardeo en Sudán del Sur, en el marco del conflicto civil que sigue devastando ese país. “Su muerte y la de otros civiles nos recuerdan el alto precio que siguen pagando los inocentes en tantos rincones del mundo”, lamentó el pontífice.
Con estos gestos, el papa no solo confirma su cercanía con los pueblos que sufren, sino que también reafirma su compromiso con la paz, la reconciliación y la defensa de la dignidad humana en todo el planeta. Su postura firme frente a los abusos y su voz constante en defensa de los más vulnerables, subrayan su liderazgo moral en un mundo cada vez más sacudido por conflictos armados y crisis humanitarias.
El mensaje del papa León XIV, dirigido tanto a los fieles como a los líderes del mundo, resuena como un clamor por la acción inmediata y la solidaridad global, recordándonos que la indiferencia ante el dolor ajeno es también una forma de violencia.





