En Ucrania, el nuncio apostólico llama a transformar la oración en acción por la paz

Kiev, 29 de mayo. – En medio de la prolongada tragedia que vive el pueblo ucraniano a causa del conflicto armado, el nuncio apostólico de la Santa Sede en Ucrania, arzobispo Visvaldas Kulbokas, elevó un llamado urgente a la comunidad internacional y a las personas de buena voluntad para que renueven su conciencia y fortalezcan su compromiso con la paz.

«Es imprescindible una transformación en los corazones», expresó Kulbokas, subrayando que la violencia estructural y el odio solo pueden ser superados mediante la compasión, el perdón y el diálogo auténtico.

En una reflexión marcada por la esperanza activa, el representante vaticano reconoció que, aunque los conflictos políticos parecen lejanos de resolverse, aún hay señales de humanidad que deben ser valoradas y alentadas. Uno de esos gestos recientes ha sido el intercambio de prisioneros entre las partes en conflicto.

«El diálogo, aunque no resuelva de inmediato los problemas políticos, tiene un valor incalculable desde el punto de vista humanitario. Es un acto de esperanza», afirmó el nuncio.

El papa León XIV: orar, actuar y proteger la dignidad humana

Desde Roma, el papa León XIV también dirigió un mensaje claro y directo a los fieles de todo el mundo, invitándolos a redoblar su oración por la paz en Ucrania, pero también a traducir esa oración en gestos concretos de solidaridad.

«Oremos por los civiles heridos, desplazados y por las víctimas silenciosas de una guerra que arrasa hogares y destruye sueños», exhortó el pontífice.

Pero su llamado no se limitó al plano espiritual. Con firmeza, el papa pidió a las comunidades religiosas, a las organizaciones humanitarias y a los organismos internacionales no permanecer pasivos ante la catástrofe humanitaria.

«Más allá de la oración, debemos redoblar esfuerzos para facilitar el diálogo, mediar en los conflictos y proteger los derechos humanos. No basta con lamentar la guerra: es necesario actuar», subrayó.

La Iglesia como testigo profético

Este llamado no es solo espiritual: refleja una postura ética inequívoca. En tiempos marcados por el resurgimiento de discursos belicistas y la creciente militarización de las fronteras, la neutralidad ante la injusticia se convierte en complicidad.

La presencia del nuncio Kulbokas en Ucrania, en este contexto, supera lo meramente diplomático. Él encarna un testimonio cristiano esencial: estar del lado de los que sufren, tender puentes donde otros levantan muros, y sostener la esperanza donde reina el miedo.

“El nuncio no es solo emisario del Vaticano, sino también rostro visible de una Iglesia que acompaña, consuela y no abandona”, afirmó un portavoz eclesial en Kiev.

Oración que se transforma en fuerza moral

Mientras continúan los bombardeos, y la incertidumbre atenaza la vida de millones de personas, las voces de Kulbokas y del papa León XIV resuenan como faro moral en medio de la oscuridad.

No basta con declaraciones ocasionales: es necesario transformar la oración en acción concreta, en energía espiritual que impulse a construir un mundo más justo, más humano y más reconciliado. Esa es la esperanza activa que la Iglesia Católica propone, desde Kiev hasta Roma, en medio de una humanidad herida pero todavía capaz de optar por la paz.

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